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La cocción transforma nuestros alimentos: mejora la digestibilidad y la seguridad alimentaria, pero también puede reducir su valor nutricional. Conoce los beneficios, los riesgos y las mejores técnicas para preservar el equilibrio en tu plato.
Por Julie SIMONKLEIN,Dietista
7 minutos
7 minutos
La cocción de los alimentos forma parte de nuestro día a día. Mejora el sabor, facilita la digestión y hace que nuestra alimentación sea más segura. Pero también modifica la composición nutricional de los alimentos, a veces de manera significativa. Entonces, ¿es mejor optar por alimentos crudos o cocinados? Y, sobre todo, ¿cómo cocinar preservando al máximo las cualidades nutricionales de nuestros alimentos?
La cocción permite que ciertos alimentos sean más fáciles de digerir. Bajo el efecto del calor, las estructuras de los alimentos se modifican, lo que facilita el trabajo del sistema digestivo.
Por ejemplo, los hidratos de carbono complejos o determinadas fibras se vuelven “más accesibles” una vez cocinados. Esto puede limitar molestias digestivas como la hinchazón o el dolor abdominal.
Un interés nutricional nada despreciable
Contrariamente a lo que se suele pensar, la cocción no solo destruye nutrientes: también puede mejorar su asimilación. Es el caso de determinados antioxidantes, como el licopeno del tomate o el betacaroteno de la zanahoria, cuya disponibilidad aumenta después de la cocción [1].
Una alimentación más segura
La cocción desempeña un papel esencial en la seguridad alimentaria. Permite destruir numerosas bacterias, parásitos o toxinas presentes en determinados alimentos. Por ejemplo:
Los productos de origen animal crudos (carnes, pescados) pueden contener microorganismos patógenos.
Algunos vegetales contienen sustancias tóxicas en estado crudo (solanina en la patata, lectinas en las legumbres).
Por tanto, la cocción permite reducir los riesgos sanitarios y mejorar la conservación de los alimentos. Esto también la convierte en una opción práctica cuando planificas tus comidas con antelación.
Comidas más sabrosas
La cocción desarrolla los aromas y los sabores gracias a reacciones químicas (como la reacción de Maillard), lo que proporciona un sabor más intenso y atractivo para el paladar. El resultado: alimentos más sabrosos, lo que favorece una alimentación variada.
LOS PELIGROS DE LA COCCIÓN DE LOS ALIMENTOS
Pobreza nutricional
Primer inconveniente de la cocción de los alimentos: el calor puede provocar una degradación de los nutrientes, especialmente de las vitaminas sensibles.
A partir de 40 °C: desaparición de las enzimas digestivas presentes de forma natural en el alimento.
A partir de 60 °C: destrucción de la vitamina C.
A partir de 95 °C: desaparición de las vitaminas del grupo B.
A partir de 100 °C: precipitación de los minerales y oligoelementos (calcio, magnesio, zinc, cobre, manganeso…).
A partir de 110 °C: oxidación de las vitaminas liposolubles (A, D, E, K).
Cuanto más alta sea la temperatura y más larga sea la cocción, mayores serán las pérdidas [2]. Por eso, en Amoseeds te ofrecemos productos crudos o secados a baja temperatura, para que conserven todas sus cualidades de “superalimentos”:
Compuestos tóxicos y cancerígenos
La mayoría de las personas saben que cocinar los alimentos permite eliminar las bacterias y hacerlos aptos para el consumo. Sin embargo, muchas no son conscientes de los peligros que una cocción prolongada y a alta temperatura (> 120 °C) puede generar mediante la formación de compuestos potencialmente nocivos:
Acrilamida (alimentos ricos en almidón fritos o asados).
Aminas heterocíclicas (HCA) e hidrocarburos aromáticos policíclicos (HAP) (carnes a la parrilla).
Acroleína(grasas sobrecalentadas).
Estos compuestos están asociados a efectos perjudiciales para la salud cuando se consumen en exceso [3].
CÓMO COCINAR BIEN LOS ALIMENTOS: BUENAS PRÁCTICAS
Adaptar el método de cocción
Para preservar al máximo las cualidades nutricionales de los alimentos, se recomienda optar por métodos de cocción suaves. La cocción al vapor, en papillote o a fuego lento permite limitar la degradación de las vitaminas y minerales, conservando al mismo tiempo la textura y el sabor de los alimentos [4]. Estos métodos, menos agresivos, son especialmente interesantes para la alimentación diaria.
Por el contrario, las cocciones a alta temperatura, como la fritura, la barbacoa o determinados tipos de cocción al horno, deben limitarse. Además de provocar una mayor pérdida nutricional, favorecen la formación de compuestos indeseables cuando los alimentos se calientan demasiado o se queman.
En definitiva, ¿hay que comer crudo o cocinado?
En lugar de oponer los alimentos crudos y cocinados, resulta más pertinente apostar por su complementariedad. Una alimentación cruda aporta determinadas vitaminas sensibles al calor, mientras que los alimentos cocinados suelen ser más digestivos y mejor tolerados por el organismo.
Lo ideal, por tanto, es variar los aportes combinando alimentos crudos y cocinados dentro de una alimentación equilibrada y diversificada, en función de las necesidades y la tolerancia digestiva de cada persona.
Julie Simonklein, Dietista Naturópata
Dietista-naturópata apasionada, Julie combina experiencia en nutrición y fitoterapia para desarrollar complementos alimenticios Bio en Amoseeds. Responsable de I+D y Asuntos Regulatorios, supervisa cada etapa, desde la formulación hasta la comercialización, con un enfoque centrado en la salud global y el bienestar.
La cocción suave al vapor es el método ideal. Permite cocinar los alimentos sin superar los 100 °C, preservando así la mayoría de las vitaminas y minerales. A diferencia del agua hirviendo, los nutrientes no se escapan al líquido y, a diferencia del horno, el alimento no se ve sometido a un calor seco.
¿Por qué hay que vigilar el dorado de los alimentos?
El dorado (corteza del pan, patatas fritas, carne a la parrilla) es el resultado de la reacción de Maillard. Aunque aporta sabor, una cocción demasiado intensa produce acrilamida o compuestos tóxicos. Para tu salud, opta por un dorado ligero y evita las zonas carbonizadas o demasiado oscuras, que suelen contener sustancias cancerígenas.
¿Se pueden recuperar los nutrientes perdidos en el agua de cocción?
¡Sí! Cuando hierves verduras, una gran parte de lasvitaminas hidrosolubles(B y C) y de los minerales pasan al agua. Para no perderlos, reutiliza esta agua para preparar sopas, salsas o cocinar cereales. Es un truco sencillo para limitar el desperdicio nutricional.
¿Es arriesgado comer únicamente alimentos crudos?
Una alimentación 100 % cruda puede resultar irritante para los intestinos sensibles debido a las fibras duras. También expone a determinados riesgos bacterianos y a antinutrientes (como los presentes en las legumbres). Lo ideal es combinar los alimentos crudos por sus enzimas vivas y los cocinados por su seguridad y su digestibilidad.
¿Cómo saber si mi aceite de cocina se ha vuelto tóxico?
La señal de alerta es el punto de humo. Si el aceite empieza a humear en la sartén, se descompone y forma acroleína, un compuesto irritante y tóxico. Prioriza grasas estables al calor, como el aceite de oliva o el de coco, y evita calentar los aceites de lino o de nuez.
REFERENCIAS
[1] Dewanto, Veronica, et al. "Thermal Processing Enhances the Nutritional Value of Tomatoes by Increasing Total Antioxidant Activity." Journal of Agricultural and Food Chemistry, vol. 50, no. 10, 2002, pp. 3010-3014.
[2] Santos, Paulo H. S., and Maria A. Silva. "Retention of Vitamin C in Fruits and Vegetables during Heat Treatment." International Journal of Food Sciences and Nutrition, vol. 59, no. 2, 2008, pp. 102-126.
[3] Jägerstad, Margaretha, and Kerstin Skog. "Genotoxicity of Heat-Processed Foods." Mutation Research/Genetic Toxicology and Environmental Mutagenesis, vol. 574, no. 1-2, 2005, pp. 156-172.
[4] Miglio, Cristiana, et al. "Effects of Different Cooking Methods on Nutritional and Physicochemical Characteristics of Selected Vegetables." Journal of Agricultural and Food Chemistry, vol. 56, no. 1, 2008, pp. 139-147.
Este artículo fue redactado por nuestras dietistas y traducido del francés por una plataforma de traducción.